lunes, 17 de agosto de 2009

Porme un tinto, Tato, a ver si me entra sed...



Esta historia tabernaria está dedicada a mi amigo bloguero Er Tato, dueño de una taberna llamada http://latabernadeltato.blogspot.com/, donde me tratan muy bien...

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¿Recuerdas, querido Tato, que usaba un perfume agridulce, tan rancio y caducado que hasta su piel de diosa vencida lo repelía? Sí, claro, perdóname amigo, ¿cómo no lo vas a recordar? Una vez penetra en la pituitaria es difícil olvidar el olor de la santidad. Ponme otro vino, Tato, antes de que entre en tu taberna la Santa Compaña. No me gustan esos tipos, demasiado vivos y felices para mi gusto. Deberías inaugurar el derecho de admisión.
No me vaciles, amigo, no me ofrezcas aquel “Gran Reserva” que te regaló tu suegro cuando decidiste dejar a su hija. Valiente cabrón, tu suegro, era capaz de mudar la piel sólo para demostrar que sus tatuajes y principios legionarios permanecían inmutables. A mí me das el vino de siempre, que me ayuda a doblar las esquinas sin atajar por la carretera. ¿Sabes, colega?, mi madre me daba biberones de vino quinado que ella misma se encargaba de apurar…será por eso que todos aquellos que la vieron en el ataúd reconocieron mi cara inmediatamente. Ya sé que dejaré en el mundo un bonito cadáver. Es más, ya sé también que nadie me llorará. Ni siquiera yo.
¿Por qué recuerdo ahora aquel perfume? Bueno, no tanto así, recuerdo en verdad a su propietaria. Y no disimules, amigo, que no queda bien esa mueca silbante en tu cara cuarteada, yo fui testigo de que tu mirada resbalaba por la barra hasta llegar al origen de sus pechos suavemente caídos hacia arriba. Tu mirada era un sueño con discapacidad cuando quedaba cerca de aquella diosa, única luz que ha entrado en tu taberna después de tantos años. Fue un placer ayudarte a cortar la maldita soga que te anclaba a la ley de la gravedad. Newton fue un cabrón que nos hizo pisar tierra y para eso están los amigos. No tenía por qué haberle dado tanta importancia a algo tan aburrido como comerse una manzana. En fin, qué se puede esperar de un inglés. Ambos, la manzana y él, están podridos.
Cuéntame de nuevo, por favor, cómo sabía aquel veneno de su piel…¿De verdad te duchabas con el líquido desatascador para intentar oler como ella? Sólo un loco con garantía de un año (¿cuánto hace que cumplió?) como tú, querido amigo, sería capaz de hacer algo así. ¿Es verdad que sus besos eran como arañazos? ¿Que acariciaba como si llevara puestos guantes de boxear? La segunda vez que reí en mi vida fue cuando me dijiste que follaba como un oso hambriento. ¿La primera? Cuando el médico le dijo a mi madre que acababa de parir un hijo normal, que no se preocupara porque me hubiera dado por morderle la vagina con tal de abrirme paso. “La edad pule el carácter, señora, ya lo verá”, le dijo a mi madre, que se conformó porque no entendía qué significaba eso de “señora”.
¿Ya has dejado de preguntarte por qué se marchó, sin más? Haces bien, Tato de mi alma, hay preguntas que no son sino un buril doméstico, una tortura que gotea sin piedad ni remisión. ¿Aún conservas aquella carta en blanco que te dejó porque fue la despedida más amable que se le ocurrió? Cuánto trabajo, cuántos vinos envenenados, nos costó poner en orden aquellas palabras que no estaban. Total, para nada, aquel mensaje escrito en ebrio era indescifrable. ¿Sabes, amigo? Debo confesarte que hay ocasiones en las que sois vosotros dos la imaginación que forjo como hierro oxidado para conseguir una masturbación perfecta. Y no me mires así, el único consejo válido que me has dado en la vida es que sacara el canalla que tengo dentro. Así que pon un par de vinos negros, que hoy vengo acompañado.

A veces, querido Tato, te veo llorar. Y yo sé que es porque aún ves la sombra de aquella diosa, marginal y orillada, sentada en un taburete y apoyada sobre la barra como un ángel desmotivado, pidiéndote algo que se pareciera lo menos posible al agua. Y lloran tus ojos macerados, querido amigo, porque no logran acostumbrarse a la única luz que ha entrado en este maldito antro donde tengo por costumbre pararme a beber.

Y es que no logro recordar dónde vivo.

20 comentarios:

Er Tato dijo...

Veo que has seguido el único consejo válido que te ha dado este tabernero. Sin palabras que no sean de agradecimiento me he quedado, querido Juanma.

Desde luego, te has ganado a pulso ser uno de los personajes que pululan por las Historias de la taberna. Se me acaba de ocurrir uno, un periodista brillante, borrachín, canalla y poeta, pero se admiten propuestas más acordes con tu personalidad, suponiendo que me haya quedado corto... Dime su nombre y su sobrenombre y cuenta con ello.

Un abrazo enorme, querido Juanma

Juanma dijo...

Tato: me gustan más tus historias que las mías, pero bueno, aquí quedó ésta. Y bueno, totalmente encantado con ese personaje, tal cual. Un nombre y un sobrenombre, ojú: Juan "el Manteca"...por ninguna razón (al menos consciente), sólo es que se me ha venido de repente a la cabeza. Si se te ocurre algún otro, pues adelante. No hay problemas. Y muchas gracias por todos. Un fuerte abrazo.

Juanma dijo...

("no hay problemassss", "gracias por todossss"...ay, qué finossss me voy poniendo)

siempreconhistorias dijo...

Joer... Entro divertida con el porme,que tuve mi época andaluza y me revuervo triste de tantos venenos y penas. Y sin embargo...qué bello.
Gracias al tabernero y al Juanma pendenciero.
A todos besos.

SUSANA dijo...

Bravooooo!!!
Que está "entintado"!
Un romántico outsider en su ambiente natural, una taberna. Perfume a Bukowski, gestos a lo Miller y genuino acento español.
Salud Juan Manuel, ya sabés que me ha encantado tu trabajo!

Y que avise Tato cuando el periodista brillante, borrachín, canalla y poeta visite la taberna...¿admiten damas?

Beso-Beso-Beso-Beso Guapoooo!!!!

Ro dijo...

Juanma, dile a "er Tato" que reparta esos tintitos que muchos ya tenemos sed...y seguid regándonos con historias como ésta!!!
Genial. Un millón de besos de taberna oscura

José Miguel Ridao dijo...

Vaya retahíla que le ha soltao el Manteca ar Tato... Menuda parejita. El vocabulario es fino, y para qué hablar de las metáforas. Yo creo que paso por delante de esa taberna, veo el personal y salgo juyendo...

Muy bien creado el ambiente, Juanma, comno Tato en sus relatos. Enhorabuena.

América dijo...

Cambio de tercio!....JAJAJAJAA,primero el video trae lo suyo,elegiste muy bien.

Ahora querido amigo resulta que seras o eres un
periodista brillante, borrachín, canalla y poeta.... "Juan el manteca",no me digas que es por que se ocurre así nada mas,no,no,no!

Er tato y tu se traen una que promete ser muy buena,ese lado tuyo bohemio,trasnochado, canalla y hasta socarrón resulta divertido.....Tiene tela marinera...

Un beso Juanma y todo mi cariñó!...A ver si Er Tato nos cuenta mas de ti!

dijo...

Genial, querido. Hay un tema de Sabina, Manual para héroes o canallas, si no recuerdo mal, que dice:

"Preferir la navaja a la pistola,
el vino peleón al Jerez fino,
el infame pañuelo a la corbata,
una venus de Murcia a la de Milo".

Veo que ese lado canalla, de taberna oscura, también a vosotros os sienta la mar de bien.

mangeles dijo...

¡¡Que guay¡¡¡...COMO MOLA ...y ahora Juan el Manteca, jajajja...voy a ver.

Besos Juanma.

Juanma dijo...

siempreconhistorias: te confiaste y...ten cuidado, que en esta taberna hay que tener un ojo en cada dimensión. Besos.

Susana: en el improbable caso de que el Tato no admitiera damas, le quitaría la taberna. Pero, ya te digo, es imposible el caso. Besos, besos, besos, besos...

Ro: "besos de taberna oscura"...delicioso, maravilloso. Gracias. Y sí, muchos besos.

Juanma dijo...

José Miguel: el Tato es un maestro. Y tú, pa dentro, que invito yo. Un abrazo.

América: me encanta esa versión de "Veneno en la piel". Y sí, te aseguro buenos momentos tabernarios. Ya verás. Besos.

Té: D. Joaquín sería muy bienvenido, seguro que quedaría bien y haría juego con el paño de secar los vasos. Qué alegría verte de nuevo. Besos.

mangeles: ya tengo tus blogs enlazados, pero aún no inauguré un comentario. Ay, te envío un beso urgente y lleno de cariño.

mangeles dijo...

No te preocupes Juanma, yo no sé escribir. En mi blog mangelesky, solo pongo fotos y cosas que se me ocurren, para que mis amigos blogueros sepan que soy real, que estoy ahí. ¡Pero no encontrarás nada de literatura, salvo algún poema copiado a Don Antonio Machado y otros, de vez en cuando¡

Y mángeles es un blog, que utilizo para aprender sobre pintura. Tengo unos buenos profesores, especialmente MORISOT, Pilar Álamo, una profesora de arte de Aranjuez , y Clariana, otra profesora de Barna.

O sea que tranqui...Otro beso.

Er Tato dijo...

Amiga Susana, avisada quedas de que Juan el Manteca ya ha aparecido por la taberna. ¡Y de qué manera!

Cualquier parecido con la realidad, incluido el tamaño de las erecciones, es pura casualidad ¿o no?. Que sólo conozco a Juanma de sus olvidos y sus recuerdos. Que conste.

¿Alguien duda de que en mi taberna se admitan Damas? Como diría mi admirado Sabina, hasta las más putas de todas las señoras y las más señoras de todas las putas. A ver si no de dónde iba a salir tanto desgraciado, tanto borracho y tanto mal de amores... Enriqueta, Erika para los viciosos, desayuna su carajillo doble todas las mañanas y después hace gárgaras con un extraseco. Y aún esperan algunas historias de Damas, así, siempre con mayúsculas, como debe ser, por la taberna. Maténganse a la escucha. Si quieren claro.

Besos a todas las Damas

P.S.: A los caballeros, que les vayan dando.

En el 5º Anillo de Saturno dijo...

Lo importante es sentirte vivo,aunque no recuerdes dónde!!
...y es que estás hecha de plástico fino...me encanta esa canción!

Juanma dijo...

mangeles: sí ya los tengo vistos, querida mía, y son ambos realmente agradables. Eres muy amable conmigo, me encanta que hayas entrado en esta casa que es la tuya. Un beso.

Tato: así es, Er Tato y er Juanma sólo se conocen, hasta la fecha, por sus blogs. En la taberna, sí, entran todas las damas y ningún caballero. Un abrazo, amigo.

En el 5º anillo...: ¿y te gustó la versión que puse? Muchas gracias y un saludo.

SUSANA dijo...

Tato, tenga Usted buenas tardes.
Quedo avisada de su entrada.
Respecto del parecido con la realidad que menciona a continuación, desconozco. Tampoco tengo forma de contestar cualquiera de sus preguntas.

Me gustaría, no obstante y con su permiso, precisarle algunos códigos de comunicación a los efectos de evitar cualquier malentendido presente o futuro. Por lo general, distingo en los blogs el artículo -fruto de la imaginación del autor, investigación, etc – de los comentarios, donde de acuerdo al nivel de confianza, pasamos a un plano personal.
Dicho esto, por ejemplo, mi amigo Juanma puede escribir con una jerga orillera, marginal cuando su trabajo así lo requiere, pero cuando se dirige a mi persona, lo hace como siempre, con absoluto respeto.

No conozco demasiado a su admirado Sabina, Tato, pero si tuviera que elegir, seguramente mi frase preferida no sería la que Usted citó, por considerarla muy poco feliz y absolutamente desacertada. El vocablo “puta” ha provocado demasiadas lágrimas y sufrimiento a las mujeres a lo largo de la historia de la humanidad, no me es posible avalar el uso con una sonrisa. También es claro que al no compartir la valoración de Sabina o la suya, respecto de las mujeres en general y las de su taberna en particular, no me permitiría ni siquiera una pequeña polémica.

Por supuesto, la idea de estas líneas no es incomodarlo. Las distintas herramientas de comunicación a veces no son tan fieles como pretendemos, y quiero creer que usted no ha pretendido ofender a nadie.

Las tabernas tienen el encanto de convocar gentes rústicas de distintos sexos en algunos casos, y también caballeros y damas entre otras variables. Ojalá sea el caso de la suya.

Saludos cordiales.

Querido Juan Manuel: Muchas Gracias por permitir el intercambio de opiniones. Besos Amigo!

Er Tato dijo...

Tomo buena nota de sus códigos de comunicación, Susana, pero sospecho que no me hará falta recordarlos en el futuro. Por cierto, ¿cuál es esa valoración que presupone usted en Sabina o en mí respecto de las mujeres en general para no compartirla? No se moleste en contestar, que sólo es una pregunta retórica. Y no se preocupe, que no me ha incomodado aunque intuya usted que lo haya podido hacer. Ya sabe aquello de excusatio non petita... Sí me ha entristecido un poco su temeraria imprudencia a la hora de juzgar a quien no conoce, avisando además de sus propios códigos de comunicación que, al parecer, debieran resultarme obvios y universales. En fin.

Saludos cordiales y mis más sinceras disculpas si en algo la he ofendido.

Juanma dijo...

En esta casa mía, que es la de todos sin que haya necesitado transformarse en iglesia, cabe siempre la opinión en absoluta libertad. Hasta ahí podría llegar la broma.
Internet en general, y el blog en particular, es una forma excepcional de comunicación. A mí, a todos, me ha permitido conocer a gente que no debe ser muy diferente de como yo soy. A ninguno habría conocido de no ser por esta vía. Nos entendemos, nos queremos, nos respetamos.
Dicho lo cual, este medio de comunicación carece de un elemento que es, sencillamente, esencial: el matiz. La conversación cara a cara se apoya en los matices, en una pronunciación determinada, un gesto que nos hace ver inmediatamente la ironía o la seriedad de lo que decimos, una mano en el hombro...un millón de matices.
No se me enfaden, Susana y Tato, que yo he de creer que hay un par de malentendidos que han originado este intercambio de opiniones.
Besos a los dos, limpios, sin matices esta vez para que lleguen inmaculados y tan verdaderos como los siento.

Y, en todo caso, insisto: en mi casa hay libertad para lo que gusten decir.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Tato, yo quiero un Chato.

Un abrazo Juanma.