lunes, 5 de julio de 2010

Amanecer deslenguado (Extracto de biografía IV)



Aquellas cercanías nocturnas a las que nos acostumbramos, con la nariz empolvada y el corazón al punto de estallar, siempre concluían en un amanecer deslenguado, áspero de soledades y palabras, desértico y devastado, extraño y demoledor.

Traía consigo, ese amanecer destilado y adimensional, una indecisión: no sabía si quitarme de la vida o devolverme a ella aunque fuera hecho un despojo, una mirada en harapos, una boca seca, una piel por donde resbalaba la color.

Dejé de ser, por aquellos años que aquí vienen de la mano de una maldita imagen, el niño que soy, pensaba que había aprendido a hablar y usaba con descaro palabras cuyo significado desconocía. Era el miedo un colega que me invitaba a tomar copas. Era el amor, lo fue, un error cometido. Uno más.

Ignoro si, al despertar, recordaba o no algo de la noche anterior. Me atraen, en este juego entre olvidos y recuerdos que por aquí suelen pulular, los límites difusos entre ambos. Presumo de incapaz y, en tantas ocasiones, mi incapacidad tiene forma de tela de araña hacia la que siempre tiendo. Me da pereza detenerme a pensar si estoy olvidando algo que recuerdo o recordando algo olvidado. Al final, la seguridad de ficción con la que me voy bandeando por la vida me mueve a proclamar un “me da igual” que me queda a medias entre la insolencia y el ridículo. Me da igual, eso también.

Eran amaneceres deslenguados e impuros, el peso del mundo caía en aplomo y yo, anémico y deshabitado, caminaba con agujetas en la mirada que procuraba sostener a ese mundo grávido, un mundo de cercanías nocturnas y lejanías en la hora del ángelus. Un mundo, por tanto, equidistante. Mundo de ángeles demacrados y demonios en flor, mundo maldito al que maldigo, mundo enemigo y, espero, derrotado, mundo ingrato e insalvable, mundo de besos falsos y caricias como arañazos, mundo imán, oscuro, desleal, abyecto, despreciable y despreciado.

¿Vienes al título, imagen no invitada, para qué? ¿Acaso piensas que soy el mismo? Si me sigues vacilando, te voy a dar un beso con lengua.

Hace tiempo que estoy salvado, curado.

12 comentarios:

Blimunda dijo...

Vaya Juanma, pensaba que esa tela de araña era sólo mia...
Creo que hay que bendecir a alguien muy importante en tu vida y, que cuando hablas de ella, así lo haces.
Besos y versos!!!

Lola Montalvo dijo...

Tormentoso amanecer, sin duda alguna.¡Qué impotencia amanecer así, vencido, desolado, sin fuerzas! Esa salvación final, que aseguras categórico, relaja la tensión del dolor sostenido durante demasiado tiempo.
Da alivio que saber que se ha superado.
Un abrazo y besos miles...;)

Paloma Corrales dijo...

Mi querido Juanma, estos extractos de biografía, me emocionan, no sé si es pura literatura, pero al leerlos los siento como si estuvieran escritos desde las profundidades que no olvidan y sí recuerdan, quizá sea necesario.

Disfruto leyéndote, no sabes cuánto.

Besos, un puñao generoso.

América dijo...

Curado y salvado,y devolvernos a la vida aunque sea hechos un despojo es el milagro de ,la supervivencia emocional de la que solemos salir fuertes.
Profundo texto pasajes comunes porque así evolucionan nuestros sentimientos a veces.

Emocionada.
Un fuerte abrazo al compás de esa música que seleccionaste un clásico.

Las hojas del roble dijo...

Chiquillo, nunca dejes de ser el niño que eres, gran Juanma.
Un abrazo.

Leticia dijo...

Se la puso, Juanma, pero no es publicable esa foto para alguien con su reputación...

Alejandro dijo...

Curado y feliz, querido Juanma.

Supongo que el final del segundo párrafo debe ser "la calor", término muy usual por estos lares.

Aunque tenga poco que ver, esa imagen me ha hecho recordar un poema que leí anoche de "Ola de frío", de Karmelo C. Iribarren:

MI PAÍS

UN teléfono arrancado,
un coche celular que frena, me mira
y vuelve a acelerar,
restos de una barricada ardiendo,
los semáforos como muertos puestos de pie,
este frío
que casi impide
respiar:
ésa es
la inhóspita geografía
que he atravesado esta noche
para llegar hasta ti.

Tu piel,
mi país: donde el sol
se quedó a vivir.

Juanma dijo...

Blimunda: no tengas dudas, amiga, hay que bendecir a alguien que me salvó de todo. Besos.

Lola: amanecer así es un recuerdo que me estremece, créeme. Besos, miles.

Paloma: absolutamente ciertos, querida Paloma. Yo me los sé. Besos.

Juanma dijo...

América: ver cómo evolucionan nuestros sentimientos puede llegar a ser apasionante, ¿no te parece? Besos.

Hojas: se hará lo que se pueda, amigo. Un abrazo.

Leticia: tuvo que ser un momento único. Besos.

Alejandro: es la color, amigo, no hay errata. Y ese poema, ufff, no imaginas lo que me ha removido por dentro. Un fuerte abrazo y gracias.

Alejandro dijo...

Gracias por la aclaración, Juanma.
Los poemas de Iribarren remueven. La casualidad me llevó a La ciudad del poeta y desde allí salté, por azar, a los Días sin pan de su amigo.

María Socorro Luis dijo...

Este fragmento augura algo muy interesante y muy bueno.

Abrazos.

Lisset dijo...

Esos recuerdos aunque puedan ser un poco dolorosos, se ven dulcificados por tu maravilloso presente, por la suerte divina de contar con un amor tan grande que lo puede todo y que te salva a veces de ti mismo. Gracias por esos olvidos y recuerdos. Ya sabes que hay cosas que es mejor olvidar y otras, que bueno, no dejan que uno las olvide. Besos.