viernes, 22 de enero de 2010

Esos tipos despreciables



Ahora que estamos en pleno Carnaval de Cádiz, ese derroche de arte, libertad y creación, traigo aquí una agrupación de hace unos años: “Los Piratas”, comparsa de Antonio Martínez Ares.
Este blog tocó pocas veces la crítica social. Su dueño lo concibió, desde su origen, como una puerta que se abría al desarrollo de sus inquietudes literarias. Y bien que está cumpliendo sobradamente con esa misión. Desde aquellos comienzos, escribe uno más y mejor. La práctica continuada, el esfuerzo y el compromiso de mantenerlo vivo favorecen que así sea.
Pero hoy leo en la prensa que una mujer ha sido encontrada muerta en su domicilio. ¿Presunto asesino?: su compañero. No he podido encontrar el dato, no sé cuántas mujeres han sido asesinadas por un hombre en lo que va de este año al que aún no le hemos quitado los pañales. Ya son varias. También hay maltrato de la mujer hacia el hombre, lo sé. Otro día tocará. Hoy quiero denunciar a esos tipos despreciables que no saben qué cosa es la libertad o el amor y desarrollan, al amparo de esa ignorancia, un instinto asesino. Hay otros que no llegan a matar, se contentan con años continuados de palizas hacia su mujer (aquí, ese “su”, es relevante: la mujer es de su propiedad). Una mujer que vive vestida sólo con un manto de miedo.
En octubre de 2008 colgué esta entrada. A continuación, para quienes no estén familiarizados con la dicción gaditana, escribo la letra del pasodoble que acompaña esta entrada.

“Con permiso, buenas tardes,
vengo pa que me detengan,
qué cansá, voy a sentarme,
pues verá voy a explicarle
la historia de un sinvergüenza.
Lo quería con locura,
toa mi vía se la dí,
pero él sólo buscaba
una criada, una esclava,
una mujer para parir.
Siempre decía que tenía una quería,
una duquesa para él,
que le gustaba llegar por la madrugada
pa tenernos a su merced, su merced.
Y lo he matao,
a mi Juan yo lo he matao,
por haberme maltratao,
por sentirme una perra,
por hacerme una vieja
con cuarenta y pocos años.
Y lo he matao,
a mi Juan yo lo he matao,
y en mi alcoba lo he dejao
con mi llanto en sus labios.
Justicia no pido yo,
que conmigo no la habío,
quien me paga este dolor
y las penas de mis hijos.
Así que ya sabe usted,
haga lo que haya que hacer,
póngame una soga al cuello,
porque por primera vez
no tengo, no tengo miedo”.

Si imaginamos el futuro de esta letra, la mujer irá a la cárcel unos años y los niños crecerán sin padres. Es obvio que no está aquí, por este lado, la solución. No soy yo quien la defiende. Y tampoco creo que lo haga el autor del pasodoble. Aunque, por otra parte, por esa parte irracional que todos tenemos, ganas no nos falten. Dejémoslo todo, pues, en una metáfora.

20 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Juanma, creo que la mejor forma de defensa de los malos tratos siempre será la hecha desde el sentido común y la frialdad de ánimo.
Se ve una cierta comprensión del hecho en la letra y eso en si es malo según mi parecer y en ambos sexos.
Además, no me gustan las comparsas. No las soporto, van de artistas por la vida y tienen más tonterías que un mueble bar.
Un abrazo, recuerdos al manteca que hoy no lo escucharemos

Lisset Vázquez Meizoso dijo...

Por muy mal que estén las cosas en una pareja o en una familia, no soporto la violencia, de ninguna manera, física, verbal o psicológica. Yo sólo digo que si me pegan, lo hacen una vez, la siguiente... no me vuelve a ver así me tenga que ir a vivir a la sección de camping del Corte Inglés.
Un niño de un vecino mío ha abierto un blog sobre Violencia de género como parte de un trabajo escolar, los invito a visitarlo.
http://adrinstituto.blogspot.com/

media luna dijo...

Parece mentira Juanma, pero no había leído la entrada de "maltrato" escrita magníficamente por ti en el año 2008. Tal vez no te conocía por entonces, pero por entonces y desde siempre y hasta ahora, y por desgracia lo que que queda, los maltratos no parecen ceder ante el tiempo. Tampoco parecen llegar las soluciones apropiadas. Tampoco yo defenderé este pasodoble que eriza la piel y encoge el corazón. Es sin duda difícil abordar la cuestión, pero el que más y el que menos, al menos yo, he convivido con la desgracia. Primero cuando era niña y no comprendía los gritos y carreras que mis vecinitos se echaban a las tres de la madrugada. Luego la amiga que sale corriendo para tener la comida a punto antes de que su marido le ponga un bidón de gasolina en la puerta. Y puso el bidón y yo llamé a la policia y la policia al fin, después de muchos años, logró una orden de alejamiento que nunca cumplió. Y luego....Luego mil historias que se solapan con todo tipo de mentiras que no logran dar esquinazo al miedo ni a la muerte al fin. Supongo que todavía nos queda un largo camino por recorrer hasta conseguir que todas las mujeres distingan el amor de la posesión y ni qué decir de esos hombres que confunden la posesión con el asesinato.
En fin...Mi querido Juanma, que ojalá todos los hombres fueran como tú.
Un beso y gracias por esta denuncia que nos toca a todos tan de cerca.

marisa dijo...

Bravo , mi Juanma, bravo...ya está bien de violencia ejercida desde el seno familiar o afectivo.la historia de las mujeres está llena de silencios porque los maridos te pegaban "lo normal".Las cosas han cambiado pero quedan casos, muchos, demasiados....Mil besos, guapo.

Octavio dijo...

Ay, Juanma, hermano, que has dado con mi comparsa favorita, del gran Martínez Ares. Y esta canción, espeluznante. Ojalá llegue pornto el día en qu no haya que cantar cosas así. Un abrazo.

mangeles dijo...

Pues realmente Juanma, escribes cada día mejor...no hay duda...escribes genial.

Y, desde luego, no cabe duda, que para terminar con la violencia machista, es necesario e imprescindible, el apoyo sin fisuras de los hombres en esa lucha.

Genial la canción, por como cuenta un drama cotidiano para muchas mujeres y niños...Aunque el final, de ese drama, casi nunca, por no decir nunca, tiene como víctima al maltratador.

Muchas gracias por el apoyo a las mujeres y los niños, que es este post, amigo Juanma.

Un besazo.

Pd. ¡Qué bien canta, esos paisanos vuestros¡

Er Tato dijo...

Asunto complicado el que planteas hoy, querido Juanma. La libertad individual de cada cual no sólo hay que garantizarla, sino que una vez garantizada hay que exigirla y asumirla con valentía. Lo primero es una obligación moral de todos como sociedad, pero lo segundo sólo depende de cada uno de nosotros, uno a uno, a solas con nuestra libertad y sus consecuencias.

Un fuerte abrazo

maile dijo...

Si mi señor Juanma... y hace mas de diez años de esto.
Fueron estas y otras de esos años las que me ataron al Carnaval Gaditano de por vida.
Yo si abogo por esta letra de pasodoble que me hace llorar cada vez que la oigo, y por esta comparsa que marco un antes y un despues en mis carnavales.
El primer paso es la denuncia, si... sin tener que llegar a tanto, seguro... pero para saber de eso hay que meterse en la piel de esas mujeres por un momento.

Aunque malo, buen recuerdo señor Juanma. Gracias.

Olga B. dijo...

Un poquito han cambiado las cosas, de considerar "normal" poder pegar a tu mujer, a que un hombre (y muchos) como tú sientan y escriban estas cosas.
A mí la bondad me atrae mucho, hay que ser muy hombre para ser un hombre bueno.
Un saludo y gracias por la entrada, Juanma.

Leticia dijo...

Los auténticos seguidores del Carnaval gaditano sabemos de lo que va. No hay que quedarse en la fachada. Si te adentras un poquito verás la sabiduría popular en todas sus letras. Lo que los políticos no ven o no quieren ver, los gaditanos se lo recuerdad año tras año, por si acaso. Y no sólo los políticos. Como la vida misma,...

Para aliviar el tema: Te concedo las sevillanas... anotado queda.

Juanma dijo...

Rafael: jajaa, ay, amigo, que ya se ve que no te gustan nada las comparsas, ya. Yo creo de verdad que hay que tomar la letra como una metáfora. Un fuerte abrazo.

Lisset: así es, ni la más mínima hay que soportar. Pasaré a ver ese blog. Besos.

media luna: ¿todos como yo? muchas gracias, pero quita, quita. Y muchas gracias, también, por tu gran comentario. Besos.

Juanma dijo...

marisa: supongo que algún día no quedarán. Besos, Marisiña mía.

Octavio: buenos años aquellos del Carnaval. Un fuerte abrazo, querido hermano.

mangeles: gracias a tí, querida. ¿Y sabes? podrías poquito a poco, por internet, ir conociendo algo de Carnaval de Cádiz, que merece la pena. Si tú quieres te voy dirigiendo la cosa, no tienes más que enviarme un correo.

Juanma dijo...

Er Tato: hablar de esto y caer en los lugares comunes es prácticamente inevitable. En fin. Sí, querido Tato, la libertad individual de cada uno es responsabilidad de cada uno. Pero, qué sucede cuándo no se puede ejercer por razones de causa mayor, quién se dedica o debe dedicar a solucionar eso. Complicado todo. Un fuerte abrazo.

maile: sí señora, aquellos años fueron grandes años de Carnaval (mi comparsa favorita, por cierto, sigue siendo "El vapor"). Las leyes existentes, en mi opinión, son pírricas. Besos.

Olga: otra coincidencia más, me atrae la bondad por encima de cualquier otra cosa en la vida (atracción de todo tipo). Un besazo bondadoso.

Leticia: así es, adentrarse en el Carnaval nos permite descubrir algo grande. Sevillanas en la feria, anotado. Besos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo, Juanma, no digo nada, ya lo has dicho tú todo, como lo dijo Antonio.

Gracias.

Er Tato dijo...

Como diría el de Ubrique, por zi no me zantendío, lo repito, querido Juanma, para que no quede duda: "La libertad individual de cada cual no sólo hay que garantizarla, sino que una vez garantizada...". Cumplida esa premisa, que cada cual asuma su responsabilidad, incluidas las mujeres maltratadas.

Un abrazo

P.S.: Sí, ya sé que soy un polémico...

Juanma dijo...

Javier: grande Martínez Ares, ¿no crees? Un cálido abrazo.

Tato: qué te gusta, Tato mío, qué te gusta...Si estamos de acuerdo, amigo, pero es que esa premisa ni se cumple, ni se ha cumplido ni parece que se vaya a cumplir. Un abrazo polemiquero, que diría Ridao.

siempreconhistorias dijo...

Querido Juanma, desde esta isla de carnaval exhibicionista soy admiradora del carnaval de Cádiz que tuve el gusto de vivir en la juventud pre 20(y qué bien cantan) pero venia a decirte que sí, que fatal la violencia, que tampoco yo la justifico, que y que, pero que bravo y que no creo que sea la intención del compositor ni la tuya, ni... Pero que decir las cosas hay que decirlas y el lo maté sí señor alguna vez, al menos yo, lo he sentido.

Beso.
A los cuatro.

mangeles dijo...

El Tato tiene mucha razón, pero ...la realidad es que muchísimas mujeres maltratadas no pueden reaccionar, no saben como hacerlo, se encuentran paralizadas por su incapacidad de defensa ante el maltrato. Incluso muchas se sienten culpables, y piensan "que ellas provocan el maltrato"...

Y las situaciones son muy difíciles. Yo vivo con mi padre que es inválido, y no puede salir a la calle. Y resulta que se enfada muchísimo, cuando yo salgo.
Su frustación como enfermo, y su machismo, hace que no pueda controlar un deseo tan absurdo y anormal, como que "yo no salga, porque él no puede"...Obviamente, no le hago ni caso, pero ¿Imagiais como sería el asunto si viviera mi madre,o yo en vez de ser su hija, fuera su mujer?...Pues no podría salir, o tendría que divorciarme...

Besosss a repartir.

mariapahn dijo...

¡Qué difícil Juanma! que difícil sería para mi decantarme, sobre todo, porque sigue erizándoseme el vello cuando escucho esta letra...
Controversias, difícil amigo Juanma, muy difícil.

Un beso enorme

Lola Montalvo dijo...

Hola Juanma: sí que es casulidad que tú y yo hayamos tratado el mismo tema... Es un asunto triste, espeluznante, un problema que no termina de desaparecer. Y lo que es verdaderamente horripilante es que una mujer o cualquier persona que sufra este mal, tenga que recurrir al homicidio para sentirse libre y ver desaparecer a su verdugo. Todos podemos hacer algo, todos. No hagamos recaer sólo en las víctimas la responsabilidad de acabar con esto. No debemos aceptar ningún tipo de violencia en nuestra sociedad, ninguno.
Besos miles.
Juanma, indiscutiblemente, eres una buena persona... descripción sencilla, cierto, pero abrumadora.