lunes, 16 de marzo de 2009

De amores, deseos y palabras...

Ana enciende un pitillo. Mauricio deja caer su mirada sobre la calle, tras la cristalera que queda a su derecha. Han entrado en la cafetería para descansar y mirarse a los ojos, acaso por primera vez. Vienen de una noche en la que se han amado obviando el duermevela de la ciudad, sobre una tierra de metáforas en vuelo rasante, bajo sábanas que parecían evaporarse, asumiendo que hay palabras que no tienen poder y se rinden. Cayeron rendidas, las palabras, ante la urgencia de caricias primerizas, desconcertadas por la torpeza y el deseo, agazapadas por el sonido suave de un adagio a media luz, a media voz, a media altura. Se amaron sobre un lecho de palabras asustadas, conjugaron verbos que presumían, petulantes, de ser nobles infinitivos inamovibles, se adjetivaron al desnudarse, gozaron hasta perder la personalidad, nublar la idea y transformase en pronombres. Se rieron juntos de los complementos circunstanciales. Fueron un objeto directo. Fueron abrazados los sujetos. Los predicados cayeron en un engaño y dejaron de ser. Besados los núcleos, la palabra asumió su derrota.
Mauricio bebe un café solo, le pide sin palabras un instante a Ana. Escribe sobre un pequeño cuaderno, arrastra el bolígrafo traspasado por el idioma. Arranca la hoja igual que durante la noche había arrancado de su cuerpo, su alma, su mente, su corazón, toda la educación recibida. Ana lee: “La vida está llena de pequeñas verdades que son un encuentro lingüístico, el hallazgo de una palabra que nos conmueve el corazón. Una palabra en la acera o en el dormitorio, atrincherada con seguridad en su significado, que aparenta cordialidad y espera pacientemente, ordenada entra las miles del diccionario y sabedora de nuestra ignorancia, el momento sublime del descubrimiento. Confío en la palabra y acudo con frecuencia a salvar alguna ahogada en un cuenco de vino, al barro de los libros, a una gramática que tengo como terapia, que uso y trato con devoción. Confío en la palabra y ante ella me inclino, tras ella me oculto, le cuento mis secretos con otras palabras que también conoce, la arropo en las noches que está sola y hace frío, soy fiel y sabe bien, la palabra, que no puedo mentir. Cómo reconocer la palabra que buscamos, la que llega y nos susurra al oído una pequeña verdad, es cuestión que jamás trataron los tratados, ni los que versan sobre el asunto ni otros. Es cuestión, entonces, que queda a la discreción de cada cual, al estar atentos y preocupados, al azar de todo lo que pasa y la suerte que la vida, a cada uno, ha de deparar”.
Ana dobla el papel, lo guarda en su bolso, mira a Mauricio y Mauricio piensa que esa mirada debería estar prohibida. La vuelve a desear, sabe que será así para siempre. Es inevitable, piensa. Ana se empeña en su mirada, le pide que hable, quiere oír de nuevo su voz. Mauricio habla: “Es inevitable, Ana, sé que te desearé hasta el último día, hasta el momento en el que no pueda hablar”. “¿Y después?”. “Después ya veremos qué pasa. Tomemos el café y volvamos a subir. Quiero abrir el diccionario para buscarte en mi desorden alfabético”.

26 comentarios:

Octavio dijo...

El problema, amigo Juanma, es que la palabra "siempre", referida al amor, no tiene su hueco en el diccionario.
Pero qué felices nos hace suponer que siempre será siempre...
Un abrazo. Besos a mis sobrinitos.

Luz de Gas dijo...

¿Y que es una palabra? Una unión de letras.

Una letra sola no es nada pero una palabra puede ser mucho:

SI


Besos

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Qué metaliterario, amigo Juanma. Ay, las palabras, incluso cuando queremos olvidarlas y prescindir de ellas, nos llegan y se nos declinan y nos hacen perdurables los instantes. Abundo en la idea de siempre apuntada por nuestro común amigo: como palabra, existe. Y eso basta (a veces).

Parsimonia dijo...

Un análisis sintáctico del encuentro y del deseo.
Sobran las palabras de los amantes..., pero no las tuyas, imprescindibles.
Besos.

SUSANA dijo...

Exquisito Trabajooooo!!!

Es una caricia para los sentidos y dice -qué bien dice- del encuentro de dos por primera vez.

La palabra los descubre, los mantiene, los alienta y en su momento se retira:

"Besados los núcleos, la palabra asumió su derrota"

Ya volverá discretamente a ocupar su lugar.

Disfruté este artículo, Juanma! Y de esas metáforas tuyas tan bien logradas.

Mi enormísimo abrazo Querido Amigo, y muchos, muchos besos!!!!!

siempreconhistorias dijo...

Bellísimo, Juanma. La descripción de la noche es fantástica y el papelote que le escribe increíble y la necesidad de subir de nuevo fabulosa... Precioso.
¡Felicidades!

María Socorro Luis dijo...

En mi desorden de palabras, encuentro estas: me gusta todo lo que escribes.

Seguiré leyéndote.

Soco

dijo...

Me encanta cómo descubres el lado metafórico de lo real y lo conviertes en palabras exquisitas que, aquí sí, tienen todo el poder. Es un retrato perfecto del lenguaje del deseo. Y ese final, precioso.

marisa dijo...

"La palabra asumió su derrota" es magnífico...Por fin los exámenes me han dejado un respiro y disfruto de tu texto como es debido. Sin palabras es imposible vivir , respirar, comunicarse...Tus palabras son para mí agua que corre y vida que late.Por eso te las robo y hago con ellas ramilletes. Un abrazo enorme .

Du Guesclin dijo...

Pues a mi tanto deseo me da miedo, pánico, ganas de huir...

"hasta que no pueda hablar"

Ya te digo, me deja pensativo, dubitativo... ¿eso es bueno o malo? Quizás, simplemente, lo mejor sea dejarse llevar...

Saludos y fantástico, como siempre.

América dijo...

Un texto que he degustado,saboreado palabra por palabra,tan intenso que casi uno sede la tentación de saltar una linea para saber que sigue,un post que no se puede escribir si no se ha sentido de esa manera,por que esas cosas no se imaginan se sienten una a una,la calidez y la intimidad lograda es maravillosa el resto ya te lo han dicho.
Fantastico post.

Juanma dijo...

Octavio: de acuerdo contigo. Yo aún no he cometido el error (considero que es un error) de jurar amor eterno. Besados quedan.

Luz de Gas: SÍ.
Un beso, mi luz de gas.

Juan Antonio: a pesar de lo que uno ha estudiado, siempre me gustó estár más metalingüístico que metafísico. ¿Y sabes? Imaginaba que tu comentario haría referencia a eso. Un abrazo.

Juanma dijo...

Parsimonia: muchas gracias, querida amiga. Siempre me encanta verte por aquí. Besos.

Susana: efectivamente, es el encuentro de dos por primera vez. Eres genial. Besos, besos, besos, besos...

siempreconhistorias: muchas gracias, qué bueno unirnos siempre con historias, ¿verdad?. Abrazos.

Juanma dijo...

Soco: entonces te pasa lo mismo que a mí con lo que escribes tú. Besos poéticos.

Té: este comentario, querida, es un bisturí en mi alma. Yo procuro hacer caso a quien considero el más grande escritor que ha dado España: Francisco Umbral. Pues bien, tiene escrito él: "escribir es descubrir la cosa en su momento metafórico". Si tú has visto eso, es que me has hecho feliz. Un beso para mi chica favorita (próxima entrada con frase tuya).

Marisa: espero que ese ramillete no se marchite. Ya sabes: agüita y cuidados, por favor. Besos.

Juanma dijo...

Du Guesclin: pensativo, dubitativo...me temo que eso, antes de ser bueno o malo, es inevitable. Un fuerte abrazo.

América: de alguna manera, querida mía, todo ha sido sentido. Sí. Besos.

media luna dijo...

Siempre busco un momento especial para leerte. Un momento que me permita recrearme en cada palabra que escribes, pero tú mejor que nadie me entenderás si te digo que equivocar momentos es fácil cuando se confía en el sueño de un niño. Lucas se remueve y me reclama, y yo me quedo con todas las palabras en la punta de mis dedos para expresarte mi admiración. Pero volveré cuando vuelva a dormirse y pueda recrearme de nuevo en este diccionario de palabras.
Un beso mientras.

Antonia J. Corrales dijo...

Precioso Juanma, me ha encantado, igual que la entrada de tu peque, que me llegó dentro, súper tierna.
Un besazo querido amigo mío,
Antonia J Corrales
PD: No olvides que estoy orgullosa de ser tu amiga, no lo olvides.

Edgar León dijo...

¿Cómo expresar con palabras aquello que no tiene sentido lógico ni lingüístico? Es una de las cosas buenas que tiene eso de ser Humanos,que muchas veces tienen más sentido los pensamientos que la verborrea. Me ha encantado. Por cierto, me tomo la libertad de enlazarte desde mi blog en la lista de frecuentes. Me reitero, un placer haber naufragado en tu isla.

Germanico dijo...

Muy bonito texto. Hay por ahi dando vueltas un temor tambien, creo. Un temor al final que podría ahogar a los amantes.
Pensamientos.
Saludos

Juanma dijo...

media luna: sabes bien que me hago cargo. Yo ya llevo algún tiempecito sin poder dedicar el tiempo que quiero a los blogs (al mío y a los vuestros). Pero eso es, felizmente, lo que hay. No puedo detenerme a escribir mis cosas, los proyectos que tengo. Pero es que regalé mi tiempo a mis hijos, así que nada importa, todo llegará. Besos.

Antonia: hay cosas que es imposible olvidar. ¿Tú sabes que yo te digo lo mismo, verdad? Besos grandes y rechonchos.

Edgar: el gran Julio Cortázar escribe en "Rayuela": "Sin palabras, llegar a la palabra (qué lejos, qué improbable)". Un honor mi enlace en tu blog. Yo, querido amigo, ya lo hice con el tuyo. Abrazos.

Germánico: siempre hay temor. El miedo es el principio del amor. Abrazos.

Rascaviejas dijo...

Un inciso: padres como ud merecen 365 días de celebración en el almanaque. Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Genial desorden alfabético Juanma.
Buen fin de semana a tod@s.

Juanma dijo...

Rascaviejas: qué honor, qué alegría, tu visita a mi casa. Debe usted saber dos cosas: tiene siempre abiertas las puertas y es usted un padre "intiquito" (así lo dicen en mi pueblo) a un servidor. Abrazos.

Javier: muchísimas gracias por tus palabras y por esta visita. Un fuerte abrazo.

Miguel dijo...

Metalinguística, retorcida belleza y sublime coronación. Esa habilidad tuya de rasear con metaforas nocturnas engancha. ¿Para cuándo una autobiografía metafórica?

El Pasmo de Triana dijo...

"Fueron abrazados los sujetos. Los predicados cayeron en un engaño y dejaron de ser. Besados los núcleos, la palabra asumió su derrota."


¡¡Qué grande!!
Me encantó esta visión de las primeras palabras, tan crudas como reales.

Muy bueno, amigo.

FDO: Juan Belmonte, matador de toros.

Juanma dijo...

Miguel: no me toques las palmas que me conozco. ¿Autobiografía y metáforas? Me volvería loco, pero me pone la locura...Abrazos.

Pasmo: "las primeras palabras", siempre son fascinantes. Muchas gracias amigo.