jueves, 16 de octubre de 2008

Estar solo, estar con Lola



Reconozco que siempre me pasa lo mismo: cuando no tengo nada que decir, o nada de lo que escribir, acudo a Lola. Aquí estamos, un pelín tirados en el sofá de un hotel. No recuerdo si descansábamos tras venir de algún lado o si hacíamos tiempo antes de ir para otro. Sólo sé, sólo me importa, que me gusta tenerla cerca. Ya he escrito en otra entrada que no sólo vivimos juntos, también trabajamos juntos: veinticuatro horas juntitos durante algunos años ya, siete creo. Me da igual, no son más que datos estadísticos.
¿Hay algo que no sepamos el uno del otro? Supongo que sí, valiente aburrimiento si no hay lugar para la sorpresa. ¿Hay algo que nos ocultemos? Pues espero que también: que Lola se confunda con mi piel al igual que yo con lo suya no significa que nos hemos fundido como metales en aleación. Hay lugares propios a los que no puede llegar, tal vez ni siquiera deba hacerlo, nadie, ni siquiera la persona que, con suerte y así lo pido a los dioses, nos acompañará hasta el final.
Yo, por ejemplo, no comparto con Lola mi soledad. Eso sería, para empezar, una contradictio in terminis. Pero sería también, para continuar, un engaño por mi parte: no puedo, no quiero, renunciar a la pasión que tengo por estar solo. Soy, antes que nada, un tipo solitario. Lo fui literalmente (quién sabe si también literariamente, como un personaje de mí mismo que yo mismo hubiera creado) durante muchos años y jamás me pesó. Debe ser duro estar solo sin querer estarlo. Yo no lo sé, nunca me pasó eso. Yo estuve solo porque busqué y encontré la soledad. A ella le debo casi todo lo que soy, lo que doy y lo que recibo. Gracias a la soledad puedo leer, escribir, escuchar la radio...acciones todas ellas imprescindibles en mi vida.
Llevo toda la mañana solo. Lola ha salido temprano. Ya está cubierta mi dosis diaria de soledad. Ya la echo de menos.

12 comentarios:

Antonia J. Corrales dijo...

Todos los escritores somos seres solitarios, necesitados de soledad. También,casi todos, amantes de nuestra pareja que suele ser peculiar, especial, porque para aguantarnos hay que ser de esa manera, como son ellos, especiales.
Como ves me he enganchado a tu blog.
Me voy a por la lavadora, que tengo que desmontarla porque tiene un atasco en la bomba y llamar al técnico es una pasta. Estamos en crisis!!
Besos,
Antonia J Corrales

La gata Roma dijo...

A mi me encanta estar sola, contradictorio, cuando suelo pensar que no me soporto a mí misma. Tal vez me ocurra como al final de tu texto, me gusta estar sola para extrañar a algunos…
kisses

Dama dijo...

Me encanta el enamoramiento que transmites en tus palabras, díle a lola, de mi parte, que enhorabuena, es afortunada.
Y en cuanto a la soledad, cada vez me va gustando más, y cada vez, necesito más tiempo para ello.
A lo mejor es mala señal.

Un beso a los dos.

Du Guesclin dijo...

Me identifico bastante en este aspecto contigo amigo Juanma; necesito la soledad, me encanta recluirme en mi universo personal; pero a la vez no puedo estar solo mucho tiempo, me da incluso pánico.

Contradictorio, la verdad.

Saludos.

Maria Muffin dijo...

La soledad es maravillosa cuando la busca uno mismo, pero demasiado triste cuando viene impuesta.

Un gran post, es maravilloso tener a quién echar de menos.

Un besito.

Juanma dijo...

Antonia: ya veo que te has dado un paseo por todo el blog...¿te han tratado bien? Que no me entere yo de lo contrario. Besos.
Gata: muchas veces, estando con gente, he inventado algo para largarme y quedarme solo. Un amigo mío, argentino y, por tanto, ya sabes, con su puntito de psicólogo, me caló y me decía que yo era como un gato.
Dama: estoy enamorado de Lola, por supuesto. Pero nunca le he prometido o jurado que sería para siempre. Pongo cada día todas mis fuerzas en que sea así, sólo me interesa el día en el que vivo.
Du guesclin: el pánico es necesario, es otra prueba más de que estamos vivos.
Maria muffin: gracias por tus palabras. Por fortuna, no puedo hablar de la soledad obligada...debe ser terrible.
Gracias a todos. Besos.

Miguel dijo...

Es dificil no reconocerse en tus palabras. Amor, dedicación, sinceridad, creatividad y superación. Tienes pinceladas que deshacen la luz en millones de colores. Que bien lo has descrito. La soledad te ha dado todo, te hace conocerte, y valorar lo que tienes. La vida es un ejercicio de soledad compartida. Gracias por hacerlo con nosotros.

sevillana dijo...

Ultimamente me encanta estar sola, salgo poco, me gusta tirarme a leer, a dar un paseo por los blog o a la que se me ocurra.

Por cierto Juanma has dicho hoy en un comentario en la Radio de los blogueros que trabajas en un "servicio de atención telefónica".
Pues da la casualidad que Juan Duque (luz de gas) y yo trabajamos también en lo mismo y para más casual nos empezamos a escribir comentarios y al final los dos trabajamos en la misma empresa, pero en campañas diferentes. A saber si no vas a ser tu también compi de nosotros, sería ya mucha casuallidad.
Besitos

sevillana dijo...

Juanma en la empresa que luz y yo trabajamos empieza el nombre por S y termina en L

sevillana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sevillana dijo...

Juanma es la primera que has escrito, yo estoy en República Argentina y Luz en el edificio Invarsa en San Juan

Luz de Gas dijo...

Creo que vais a ser felices por siempre.

Yo siempre he sido muy solitario pero lo que te aporta otra persona no es nada comparable con la soledad.

Tu lo has dicho soledad en su justa medida.

Está genial la entrada, no se como no te lo han dado a ti.