martes, 8 de noviembre de 2011

Lola




Repasando mi vida, actividad no sé si recomendable, me encuentro con varias fotografías. Para acertar con precisión la fecha en la que fueron tomadas he tenido que quitarme el anillo que llevo en el dedo anular de mi mano derecha y leer la inscripción que lleva grabada: 27-05-2005.

He podido elegir entre varias, pero me quedo con esta porque se la ve a ella y no a mí. A ella es a quien hay que ver. Ella es la que merece ser vista, ser mirada.

Hace un par de semanas que he concluido una novela de la que, confío, puedan tener noticias alguna vez. No ha sido fácil escribirla. Si algún día llegan a leerla, a algunos gustará y a otros no tanto. Yo me quedo con algo bueno: si para algo sirvo en la vida, ese algo es escribir. No porque la novela sea inolvidable (que lo es para mí), sino porque ha sido escrita en circunstancias personales complicadas y, sin embargo, logré llegar hasta su punto y final.

En su discurso de agradecimiento por el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa dijo sobre su mujer que, incluso cuando pretende zaherirlo, no hace sino halagarlo diciéndole, más o menos, que no sirve para otra cosa que no sea escribir. Ya lo he dicho en otras ocasiones: escribo (y escribir es parte nuclear de mi vida) porque Lola está a mi lado y porque no sé hacer nada distinto. Vivo porque ella lo facilita. Y les aseguro que se lo pongo muy complicado.

Te quiero, querida Lola, pero sucede algo nuevo: estoy aprendiendo a quererte. Lo hago de un modo similar a como seguro aprendí a leer (tal y como ya lo está haciendo Domingo con esa facilidad que para nada nos sorprende): deletreando, deletreándote. Si me ves callado, ido, ensimismado mientras parece que veo la televisión, sólo es porque estoy rumiando las palabras nuevas que me estás eseñando a pesar de no merecerlas. Presumo de ser buen lector y, empero, se me pasaron sin ser leídas esas palabras en las que ahora me detengo para aprender a quererte como si te acabara de conocer.

La experiencia, créeme, es fascinante.

Me dirás que no querías esta entrada, pero bien sabes que siempre procuro hacer todo lo contrario de lo que me piden que haga o no haga. Incluso si me lo pides tú. Así supiste de mí aquella primera vez en la que lo último que pasó por tu cabeza es que algún día compartiríamos la vida. Y así me temo que será hasta el fin.

7 comentarios:

Lola dijo...

Yo diría .... "mágica".
Te quiero.

Lola

Leticia dijo...

¡Ohhhhh!!!!! Me dejas, sin palabras. Ya las has dicho. Besos, para los cuatro.

Lola Montalvo dijo...

Muy hermoso, sí...!!!
Besos miles a ambos, a Lola y a ti.

Menalcas dijo...

Que mejor comentario, que no decir nada, no existe nada que pueda expresarlo mejor. un saludo

Cita dijo...

Ains... Qué cosa mas bonita. Además mi madre y mi hermana son dos Lolas, así que qué te voy a decir.
Besos Juanma, me alegro de haber vuelto a visitarte.

Cita

carmen jiménez dijo...

Emocionada, emocionante. Una fecha tan inolvidable como la de ayer, como la de hoy, como la de cada día que despiertes a su lado y sigas sintiendo que es Ella.
Felicidades por vuestra felicidad.

América dijo...

Felicidades por tu novela,espero rinda los frutos que esperas y no se hagan esperar.
Hermosa dedicatoria a tu esposa,esa compañera inseparable de tus días y de todos tus días,escuchando esa música que elegiste y observando la fotografía lo tienes todo para triunfar y así sera, con constancia y trabajo.
Un fuerte abrazo para ambos.