
Somos nosotros, la Lola y el Juanma haciendo el tonto. Somos nosotros, que nos conocimos sólo para enamorarnos. Somos nosotros por ahí, playeando y riéndonos. Soy incapaz de posar serio para una fotografía, me parece una chorrada. Y a Lola, directamente, no le gustan. Somos nosotros, los que nos enfadamos, los que hablamos, los que pasamos juntos el día entero durante, ya, casi diez años. Somos nosotros: yo el de la gorrita y cara de capullo, Lola la de la mirada egipcia. Por si hubiera alguna duda. Somos nosotros, de quienes han nacido Domingo y Adela, los niños de los que aprendo, los que me ponen de los nervios, los que beso un millón de veces por minuto. Ayer mismo Domingo me preguntó: “papi, ¿tú no te enfadas nunca?” Estoy perdido. Eso es lo que hay. Somos nosotros, los que sufrimos como perros antes de querernos. Somos nosotros, quienes fuimos invitados en la Feria de Sevilla por un desconocido porque, según nos dijo, hacía mucho que no veía una pareja tan enamorada. Sí, así fue: yo acababa de declararle mi amor, fíjense qué peligro tiene el alcohol y una buena compañía en una feria. Somos nosotros.
Pero sobre todo es ella, es Lola, quien me cuidó sin mimos, sin concesiones ni tonterías, quien me despertó de un sueño que los vientos huracanados habían vuelto pesadilla. Nunca imaginé que una red extendida, con forma suave de mujer, pudiera ser tan salvadora. Pero lo fue. Es ella, es Lola, es la mujer que vive conmigo, que duerme conmigo, que ama conmigo. Es ella, es Lola la culpable de que seamos nosotros. Jamás le mentí y mis verdades le hicieron daño. Quise mentirle alguna vez y fue ella quien lo consiguió haciéndome pensar que mi mentira coló. Somos nosotros porque es ella. A veces he pensado cambiarme de nombre y llamarme Lola también, por ver si hay arreglo en todo lo que me queda por arreglar. Somos nosotros y todo queda resumido en ella, en Lola, en mi Lola, la mujer que quiero de un modo inevitable, inaplazable, la que viene aquí, a este blog, para decirles a todos ustedes que, algún día de estos, habrá que tomar una copa, hacernos una foto y poner todos caras de capullos…como ése de la gorrita de las narices.
Somos nosotros, sí. Pero quede bien claro que sobre todo es ella. Se llama Lola. Y la quiero.