martes, 13 de julio de 2010

Prescripción



Cuando al fin cruzó la puerta de la consulta, pensó que necesitaría vencer el pudor que siempre tuvo como musgo adherido a su piel. Tras confesar que la herida sangrante que cruzaba sus labios había sido producida por el beso de despedida que le dio Juliana, el doctor no supo si acudir al Vademecum o a la Biblia. Optó por una solución intermedia: un libro de cocina elaborado por monjas Clarisas.

- Prepare usted una comida diaria según estas recetas –le dijo- y enseguida notará mejoría tanto en el labio como en el alma, donde parece que también hay fisura.

Siguió la prescripción. Se instaló en la cocina con mandil suficientemente atado. Aprendió a cocinar paso por paso y comenzó el tratamiento recetado. Dejaron de sangrar sus labios gracias a las berenjenas caramelizadas con miel y la suavidad de los huevos escalfados. Pero aquella mejoría paralela prevista para su alma no llegó.

La ausencia de Juliana había bendecido con una pátina de nostalgia los calendarios colgados y el corte de la cebolla, aquel maldito corte recomendado por las monjas, siempre le hacía llorar.

28 comentarios:

Blimunda dijo...

Detrás de un personaje que pica cebolla en la soledad "bendecida con una pátina de nostalgía" de su cocina y cuyo médico vislumbra las heridas invisibles del alma, todo al compás endiablado de un blues, hay un ESCRITOR con una inteligencia emocional de mucho cuidado.

No sé si es un fragmento pero vaya nivel que tienes Juanma...

Besos ,Mar y mucho Antonio Múñoz Molina!!!!!

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Ay, esas lágrimas de nostalgia... Está bien, diremos que ha sido la cebolla. Será por excusas...
Un abrazo, amigo. Acabado el curso y finalizada la fase dura de julio para los jefes de estudios, a ver si me pongo al día.

María Socorro Luis dijo...

Qué requetebién sugieres, Juanma...
Magnífico, tu micro-relato.

Muxusss. Soco

Juanma dijo...

Blimunda: no es fragmento, querida amiga, es texto completo. ¡¡Muñoz Molina for ever!! Besos y gracias.

Juan Antonio: qué alegría me acabas de dar al verte por aquí, mi amigo y hermano. Diremos la cebolla, sí, hasta terminaremos cantando una nana si es necesario. Un fuerte abrazo.

Soco: nana que tú escribirás, ¿verdad, mi dulce amiga? Se te quiere mucho por mi casa. Besos, de los cuatro.

Paloma Corrales dijo...

Si te digo que me ha encantado, querido Juanma, me quedaré corta, así que aplícale un grado superlativo relativo (creo recordar que es el más grande) y será más adecuado.

Qué placer la lectura cuando todos los detalles están cuidados.

Besazo.

Paloma Corrales dijo...

Lo recordé mientras me marchaba, superlativo absoluto, ése, el que más ;-)

Fernando Moral dijo...

Espectacular micro, Juanma. Hay que ver lo que nos hemo perdido cuando no estabas por aquí.

Un abrazo atlántico.

mangeles dijo...

¡Esos son médicos¡ y no los hágase mil radiografias,ecografias, anális, ecos, ......y todas "informadas" por supuesto.


Besos...

¡Me ha encantado este escrito Juanmita¡

Leticia dijo...

A la nana me apunto yo.

Lola Montalvo dijo...

Amor, cocina y remedios para el mal de 'quereres' Una bella composición. ¡¡¡Ojalá hubiera médicos que leyeran en el corazón tan bien como éste!!!
Besos miles

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Beso de despedida que hiere los labios.
Libro de cocina de monjas, Clarisas por más saber.
Berenjenas caramelizadas con miel.
Amor de cuerpo y alma.
Sevilla erótica.
¿En que estoy pensando carajo?
Eres un figura.

Juanma dijo...

Paloma: jajjaa, así es, superlativo absoluto. Aunque no creas que me desagradaba que fuese relativo, no, para nada. Besos.

Fernando: querido amigo, más perdí yo sin visitaros habitualmente. Seguro. Pero ya todo en orden. Un fuerte abrazo.

mangeles: ¿existirán estos médicos? Seguro que sí, habrá que buscarlos. Besos.

Juanma dijo...

Leticia: la cantamos en el chaleti, ¿te parece? Besos.

Lola: alguno habrá, ¿no? En fin, tú de eso sabes más que yo. De eso también. Besos.

Rafael: jajaja, me ha encantado tu comentario. ¿Has leído mi texto en "La Sevilla erótica"? ¿Te gustó? Un fuerte abrazo.

Lisset dijo...

Tu relato me da hambre por igual de berenjenas caramelizadas con miel, de besos con sabor a cebolla y de lágrimas de nostalgia con excusa de cebolla. Esos besos que se graban en los labios y que ya no podemos dar, son a veces, los más sublimes y se quedan para siempre en el recuerdo. Besos, eres grande, Juanma.

Las hojas del roble dijo...

Las berenjenas, con miel, Juanma

Un abrazo, amigo

Blimunda dijo...

Juanma,no quisiera yo enredarte con mis neuras,que se parecerán a algunas de las tuyas, pero esta Juliana me ha dado qué pensar y su amante nostálgico tan triste en esa cocina...como si tiraran de mí hacía la ficción de sus vidas.
Pero ya te digo que no quisiera liarte.

BESOS Y MAR!!!!!!!!

Juanma dijo...

Liseet: qué grandísimo comentario. Muchos besos.

Roble: incluso sin berenjenas, ¿no? Un abrazo.

Blimunda: qué intrigado me dejas...¿me contarás? Un beso.

Blimunda dijo...

Te cuento: al leer tu texto pensé que era un fragmento porque me daba la sensación de que ese hombre que visitaba al médico tan herido, Juliana(con un nombre con tanta identidad propia) y esa cocina embardurnada de recuerdos...todo venía de otro lugar, todo como remitiendo a referencias cifradas en una historia por contar.
Pero eso sólo lo sabes tú, y si tú dices que es en texto completo, es un texto completo.
Es que esta es una de mis manias, para mí saber cuando está terminado, púlido y completo un relato no es nada fácil. Espero no haberte liado.
Besos.

Juanma dijo...

Blimunda: te entiendo perfectamente y, perfectamente también, podrías tener razón. El texto pretende ser un relato corto (muy corto) y, con ello, se presenta como texto completo. Pero, al final, quién sabe, ¿verdad? Besos.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

No Juanma, no he leido nada de la Sevilla erótica pues no lo tengo aún.
Lo he buscado en C,I. de Nervión y Duque pero no lo tenían, el viernes por la mañana tengo pensado pasar por la Casa del Libro, que seguro lo tiene pues me lo quiero llevar para leerlo en vacaciones.
Un abrazo

Alejandro dijo...

¡Maldita cebolla! Así no hay quien sane.

América dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
América dijo...

Hola Juanma.

Me ha gustado mucho !...Me has hecho recordar una novela que me encanta y no se por que me vino a la memoria "Como agua para Chocolate",...En fin la fisura que se abre en el alma es más difícil de aliviar es como frisar constantemente en una persistente humedad que no permite reparar el daño.

Me voy encantada de esas imágenes y sensaciones a través del de los sentidos.

Un fuerte abrazo.

Juanma dijo...

Rafael: espero que lo disfrutes y ya me contarás si te gustó mi relato, "El punto G"...no estoy seguro ahora si hay dos que se llaman igual (pero están firmados, no hay pérdida). Un abrazo.

Ale: siempre es bueno que haya cebollas (ojú, vaya premio) para culparlas. Un abrazo.

América: las fisuras en el alma...siempre tan delicadas como puñeteras. Un beso.

Marisa Peña dijo...

Mi Juanma...te escribo desde el mar, en un ordenador que no es el mío, en condiciones precarias, pero con una emoción después de leer tu relato que no me cabe en el pecho....El final es simplemente magnífico.Un besazo

carmen jiménez dijo...

¡Qué curioso! A mi siempre me pasa lo mismo cuando parto la cebolla. Y da igual si la lavo antes con agua del grifo. Al final siempre reclama mis lágrimas saladas.
Una joyita más de las muchas que encierra tu colección de cuentos.
Un abrazo caluroso.

La gata Roma dijo...

La última vez que entré aquí me dio hambre con la Malcontenta… Menos mal que hoy ya almorcé y ando enredada con el té de la sobremesa…

Lo que yo querría es saber cual es ese médico, si te contara la que tengo yo con su sensibilidad de esparto…

Un beso y quien sabe, con un par de horas más de cocina a tu personaje se le pasará ¿no?

Juanma dijo...

Marisa: por favor, querida poeta de guardia, besa al mar de mi parte. Un beso fuerte, a los dos.

Carmen: a este paso, amiga mía, vamos a tener que pedir comida a domicilio. Muuuuchos besos.

Gata: alegría siempre verte por aquí. La Malcontenta sigue siendo una recomendación, no lo olvides. Y a los médicos, en fin, hay que dejarlos ser...son así ellos. Muchos besos.